Hay veces que tanto cinismo da asco:
La verdad es que si se compra la tesis chacumbeliana de que el estatismo económico es uno de los pilares del “socialismo del siglo XXI”, tendremos que convenir que durante los cuarenta años transcurridos entre 1958 y 1998 este país fue socialista y, sin embargo, no lo sabíamos.
(Aquí el mismo editorial en texto)
No me queda más que felicitar a Teodoro Petkoff por su recuento histórico de como intentar aplicar el socialismo democrático en Venezuela fracasó a todas luces. Porque sí, los socialdemócratas y socialcristianos son socialistas pero el Sr. Petkoff nunca se enteró.
Pero ante la pregunta que deja al final de su editorial:
Mas, también hay otra inquietud, más “ideológica”: ¿qué tiene que ver el capitalismo de Estado, sobre todo salvaje, con el socialismo?
Hay una respuesta obvia que su fanatismo izquierdoso no lo deja ver (porque él es uno de los que dice que esto que vivimos en Venezuela «no es socialismo») y es lo siguiente:
Para lograr el control del aparato productivo nacional los líderes de la revolución socialista usan la coerción del Estado para expropiarlos y entonces consideran que nadie mejor que ellos para decidir como redistribuirlas porque (sin duda) el socialismo no deja que los individuos piensen por si mismos, siempre hay alguien que sabe mejor que el mismo individuo que es lo que le conviene, dicen ellos.
Sr. Petkoff, debería razonar sobre las implicaciones prácticas de la teoría socialista que ha pregonado durante todos estos años y darse cuenta que vive en las consecuencias de lo que predica.
Ya ven porque sigo diciendo que en Venezuela los que habían salido en los medios antes del 23 de Mayo no son oposición a Chávez sino otros socialistas intentando de tener el poder en sus manos para hacer lo mismo que viene haciendo Chávez. Y es que sencillamente como le dije una vez a Leopoldo López: El socialismo no se opone al socialismo.


